Ruta 2. Sevilla – Castilleja de Guzman – Sevilla

De imagen del post me he puesto a mí misma, con mi casco grande, a ver si me acuerdo de ir a comprar uno de mi talla.

Otra vez domingo, otra vez ruta. Ayer quería salir con un amigo pero no pude. Hoy he intentado salir más temprano y lo he conseguido, media hora antes, guau, todo un logro…

De esta ruta he aprendido un par de cosas: Que una cosa es lo que trazas en el mapa y otra lo que terminas haciendo, al menos la primera vez. Que nunca estamos preparados la primera vez que hacemos algo y una pregunta que me he hecho ¿sería mejor ir sin ropa interior?. Ayer hice una puesta a punto a cachirula y subí el sillín un par de centímetros, la verdad es que pedaleo más cómoda, pero… he tenido un problema de rozamiento en mis partes nobles, cosa que no me había ocurrido nunca. Como casi todos tengo las mallas para la bici, las camisetas para la bici y la ropa interior para la bici, de lo que tenía por ahí, con lo que más cómoda me sentía. Pero al parecer la ropa interior no es la adecuada para esa altura de sillín.

Después he estado pensando en eso, ya descansada, en si es mejor utilizar gel en el sillín como llevo yo o culotes para bici de los que incorporan el gel o si es cuestión de gustos y lo suyo es ponerte los pantalones y olvidarte de la ropa interior, a alguno conozco que no usa cuando va en bici.

Hasta llegar al P.I. Parque Plata todo bien, como siempre. Tenía que cruzar la carretera para adentrarme en el Polígono Industrial los girasoles y buscar la parte de detrás. Nunca había tirado por ahí, es la primera vez que paso de Camas o Santiponce. Las opciones que tenía eran ir hasta la entrada de Santiponce y recorrer todo el polígono o cruzar por la salida donde me encontraba y buscar cómo meterme en el polígono de enfrente… Por aquí mismo… ¿Y ahora como entro?… iba yo por el arcén de la carretera y casi llegando al desvío para entrar ya en la SE30 vi que había tierra compactada pegada al escalón y que la continuaba un camino entre dos naves… otra vez el “por aquí mismo”… y voy y salgo a la calle central del polígono los girasoles que tiene su carril bici, sus bares…  parada obligada para orientarme, voy en dirección a la estación de tren de camas, pero yo no sé dónde está eso, miro el mapa en el móvil, bebo agua, veo que no debe estar muy lejos, le echo un vistazo al recorrido del carril bici y… resulta que va a la estación, perfecto, lo que es no saber…

Venga, cuesta pa’rriba. En realidad está genial esa zona, caminos de arena preparados, indicaciones de hacia dónde va la ruta… se lo han currado. Me adentro en el camino y llego al cruce, deduzco que si voy a la izquierda iré en dirección Camas y no es el plan. Me vuelvo al aparcamiento de bicis que hay en la entrada del camino, dejo a cachirula allí y me como unas gomitas y bebo agua mientras cotilleo el mapa. He de tirar a la derecha.

El camino que cojo nada tiene que ver con el que acabo de abandonar. Está lleno de grandes piedras como las que hay en las vías del tren. Llega un momento en el que me da la sensación de que el camino no continua de frente y tengo que meterme en el que veo a la izquierda… error!… hay una pequeña bajada un poco chunga por el estado de la tierra y lo que estoy siguiendo me da a mí que es el sendero que va dejando una de las ruedas del tractor del hombre que trabaja esa zona. Empiezo a subir… cambia plato, cambia piñón, cambia piñón, cambia piñón… Mi runtastic me habla, llevo no se cuantos kilómetros y un ritmo medio de 6 min y pico el Km. ¡pero bueno! ¡Al traste el buen ritmo que estaba cogiendo!. Continuo pedaleando hasta que a un poco más de la mitad veo que la pendiente se pronuncia más, mis cuádriceps tiemblan y mi respiración se hace hasta pesada… hay un trocito en el que puedo parar sin que volver a pedalear sea una odisea y paro. Aguanté allí un ratín, hasta que mi respiración se volvió más normal y mi corazón dejó de amagar con provocarse un infarto. Suena el teléfono, es mi madre, hablo con ella y aprovecho para hacer unas fotos, aunque alguna no ha salido, no veía bien la pantalla, seguro que pensé que le daba al botón para hacer la foto y le estaba dando a cambiar a video o algo de eso.

Aquí imágenes de la estación de Camas y del camino que estaba subiendo:

ruta2-estacion-de-camas    ruta2-camino    ruta2-fondo-alamillo

Con el corazón y la respiración normalizados tengo que decidir si le echo reaños a la cosa y subo la pendiente o si me tiro cuesta abajo y vuelvo por donde he venido. Aún estoy en la ida, hay mucho camino hasta llegar a mi casa y tampoco pasa nada si la primera vez que me enfrento a cuestas en condiciones no puedo. Seréis muy fantásticos todos esos que lo habéis conseguido a la primera, pero yo no puedo 😛

Subo andando y tirando de cachirula la peor parte del camino que he elegido, con las piernas azotadas por la vegetación que sobrevive a la rueda del tractor, mi cachirula arrancando trigo y maleza… y resulta que llego a un sitio donde hay un camino de esos de los acondicionados, que seguro que es mucho más cómodo que el que yo he seguido para subir y que me hubiese costado su esfuerzo, pero de otra forma. Vuelvo a pensar lo que es no saber… supongo que ese camino llega hasta Santiponce.

Tras quitar de las ruedas los restos del camino, se cruza conmigo un señor mayor, al que saludo y que sigue su camino tras devolverme el saludo. Le escucho darse ánimos “venga un poco más que ya queda poco, tu puedes…” me rio, así iba yo unos metros más atrás. Salgo detrás del señor que ya me ha cogido ventaja, comienzo a bajar, subo un poco, veo que hay un camino que sube hacia lo que parece un cementerio y otro que va dirección Camas. En ese momento ni sé dónde estoy ni me interesa. Yo iba en dirección a Valencina y he tirado por otro sitio seguro.  Desde el punto donde estoy veo los pisos de la parte de arriba de Camas… dudo entre si adentrarme en el pueblo del que veo el cementerio o ir a lo seguro… ya llevo unos cuantos de kilómetros, no es lo mismo en llano que con las cuestas que llevo, voy sola y tengo que volver, no seguir por donde no sé. Abandono el camino que va a lo que parecía Castilleja de Guzmán y cojo en dirección “conocida”. En realidad tampoco sé dónde está el puente que cruza de Camas a Sevilla, pero con lo bien que lo tienen todo seguro que encuentro alguna indicación.

ruta2-camino-cementerio

Camino para subir a Castilleja de Guzmán

Aún en el camino veo que tengo que tirar a la izquierda, por unas puertas metálicas abiertas… y hay una pequeña pendiente que a mí en ese momento se me hace enorme. En verdad es larga y empinada, seguro que cojo mucha velocidad, pero ya no tengo 12 años y estoy medio loca como cuando los tenía y me iba a los frutales a tirarme por las cuestas…  me rio de mí misma ¡soy una cobarde! ¿Dónde está la yo valiente y aventurera? ¿Esto es lo que pasa a los 40? Y entonces me digo a mí misma: Ya has tonteado bastante, las cosas se aprenden practicando y si te caes, te levantas y sigues y si no puedes levantarte llamas al 112. Me convenzo, aunque tampoco me queda otra. Cuando empiezo a coger velocidad, que no creo que fuera mucha, lo pienso mejor… de 3 a 6 min. el Km. es un palo, con eso seguro que bajo el tiempo un montón… si no me caigo… como voy emocionada con la velocidad no me doy cuenta de que puedo cruzar por mitad del terreno que hay y le doy toda la vuelta (cuando me doy cuenta me siento un poco tonta, pero bueno). Subo una cuesta y llego a la carretera, me pego a la derecha, continuando en descenso y freno cuando veo el semáforo rojo. Al momento estaba cruzando Camas, lo más en línea recta que pude, porque sabía que al otro lado era donde continuaba mi trayecto. Llego al carril bici, paro, bebo agua y veo un túnel… decido acercarme y mirar porque pasa por debajo de la SE30 y antes de llegar al túnel veo una señal que dice que si voy para atrás voy a Camas y si voy por debajo del túnel voy para Torre Triana, Sevilla, perfecto. El Carril bici me lleva hasta La Cartuja, hay parte del camino que ya lo conozco porque es por donde volvimos el año pasado el día que hicimos la ruta de Coria. Me apetece seguir pedaleando, más o menos estoy repuesta y una vez en Sevilla se hace más fácil el camino, así que voy hacia el río para coger la Avenida de la Palmera y buscar el carril bici que va por la Ronda del Tamarguillo, al menos por allí haré algún kilómetro más.

Parada en uno de los semáforos me río de mi pinta, soy como la parte delantera de un coche, llevo la camiseta, las mallas, las piernas y los brazos llenos de puntitos negros que antes eran bichos vivos que han terminado chocando conmigo.

Cuando llego a mi casa mi runtastic me avisa de que acabo de hacer el km. 40, le agradezco la información y lo paro.

Entro con ganas de darme una ducha, pero me puede encender el ordenador y mirar en qué punto me he equivocado, por supuesto el camino podía haberse vuelto peor en vez de mejor, pero por lo que he observado la ruta que yo me había trazado discurría más por el lado derecho que por el izquierdo, que es el que he terminado haciendo.

Vale, lo que me parecía un cementerio sí que era de Castilleja de Guzman y… después de la estación de Camas, cuando tuve la impresión de que el camino no continuaba y que mi única opción era la cuesta maldita… resulta que sí continuaba. Tal vez la semana que viene decida seguir hacia adelante o tal vez le pida la revancha a la cuesta e intente hacerla entera.

Al final me quedo con que me lo he pasado muy bien, incluso yendo sola, que cada semana que cojo la bici me gusta más y con que hace un año no era capaz de hacer 40 km en llano, hoy me los he hecho con alguna cuesta digna y todo, siendo la segunda ruta que hago después del parón del invierno con cachirula encerrada y yo echándola de menos.

La semana que viene más, mejor y con compañía.

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