Ramses, rey de reyes

Hoy toca visita cultural. Destino: pabellón de la navegación, exposición sobre Ramses. Acompañante: Yo, la que quería ir es una de mis amigas, que por cierto… es un poco friki con esas cosas de Egipto.

Por el camino hablamos un poco sobre ese viaje a Egipto que planeamos hacer juntas y nunca hicimos. A 700 metros nos sentimos perdidas… ¿el pabellón de la navegación cual es? ¡vaya dos sevillanas!

Aparcamos a pocos metros de donde surgió la duda, cruzamos la calle y ya estamos, con la sensación de que somos tontas. Pagamos nuestras entradas, reducidas por ser martes y el chico nos dice algo que no entendemos, le decimos que sí siguiéndole la corriente y entramos por el lugar que indicaba su mano extendida. Risas, comentarios en plan “¿Qué ha dicho?”, “Ni idea, no me he enterado de ná”, “este tiene que ser de por ahí” y entramos en la primera sala.

Durante poco rato nos dedicamos a admirar réplicas de esfinges, collares, pectorales, cajas, utensilios de escritura o maquillaje… es curioso, ordenados eran los egipcios… pasamos a la siguiente sala, la replica del templo.

Un primer habitáculo con cuatro tíos sentados, el segundo con un montón de grabados en las paredes y unas estatuas en el pasillo que a escala normal deben ser increíbles y una tercera sala parecida a la anterior. Salida.

Visita de ¿10 minutos? ¿15? Con la decepción a cuestas mi amiga se desespera.

  • Illa, vamos a buscar por ahí porque esto no puede ser todo.
  • Pues… lo que nos queda por ver me parece que es el baño.
  • No puede ser.

Un chico, dentro del puesto donde venden recuerdos varios, levanta la voz avisando de que en cinco minutos comenzará la visita guiada. La cara de mi amiga cambia, observa que hay unos banquitos altos por allí y me incita a que esperemos sentadas.

Admiramos curiosas una gran mesa junto a los bancos, con pirámides, barcos, gente, campos… hechos con figuras de playmobil y sus complementos, incluida la momia. En realidad es chulo.

Te quedas allí, pensando en que todo eso en verdad impresiona y no logras hacerte a la idea de lo que sería ver el templo real. Si la réplica ya parece increíble, estar allí, al pie de aquella montaña, con todos esos gigantes…

Avisan para la visita guiada. Nos agrupan en la entrada del templo y de pronto todo comienza a tomar otro color. Empiezan las explicaciones, te hablan del autor de las réplicas, que es un templo solar porque está orientado al este… paso a paso vas descubriendo un poco más de esa antigua civilización y de su rey más longevo. Cuando quieres darte cuenta estás saliendo por donde entraste al principio y miras el reloj para descubrir que en total llevas allí una hora y que la decepción del primer cuarto de hora se ha tornado satisfacción.

Lo curioso es que al terminar todo aquello, comprendimos lo que el chico extranjero quiso decirnos: que nos diéramos una vuelta por allí hasta que comenzara la visita guiada.

La excursión es recomendable, por la exposición en sí, que ya sólo haberla creado tiene su mérito, y por el guía. Resulta ameno e interesante y el chico es bastante divertido, han acertado con él.

Podéis encontrar más info en su página de facebook. ¡Disfrutad vuestra visita!

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