Concierto Vetusta Morla Sevilla

En concreto yo conocí a Vetusta Morla a través de un amigo, hace ya bastante tiempo. Gracias a youtube solo tuvo que decirme el nombre del grupo y al rato ya andaba escuchando sus canciones. Me gustaron, algunos temas demasiado tranquilos para mi, pero estaban bien.

Varios años después, sin esperarlo, me encuentro con la entrada en la mano y con muchas ganas de verles en directo. Fuimos dos chicas y un chico. Estábamos bastante animados, casi retransmitiendo por twitter cada paso que dábamos de camino al auditorio Rocio Jurado.

Una cervecita al reunirnos, foto y al twitter. Una parada después de aparcar el coche, foto y al twitter, ya estamos dentro, foto y al twitter… hasta que comenzó. A esas alturas ya tienes ganas de que todo empiece, cantar lo que te sabes, saltar un rato y terminar cansad@. Pero hay teloneros… te das un par de vueltas intentando encontrar un buen sitio para cuando lleguen los “buenos”… Primera observación: Oye, ¿te has fijado en que hay un montón de parejas gays? Sí, me he fijado. No es un dato importante, pero es un dato, o la gente está más liberada y muestra su amor en público (cosa que nos parece genial) o este grupo tiene muchos seguidores gays (cosa que también nos parece bien).

Comienza, mola. Los primeros son Analogic the band. Oye, pues no están mal, ¿os gustan? Sí general, somos tres, con gustos musicales diferentes, pero tocan bien y animan.

¡Seguimos! Tocan Rufus T. Firefly… pasamos del subidón inicial, de un grupo que toca bien y anima al público a otros que… desafortunadamente no nos gustan tanto como los primeros y al tercer tema pasamos al bajón. Hora de ir al baño y cotillear un poco los alrededores. Ya nos las apañaremos para colocarnos luego en las primeras filas…

A veces la cuestión no es que no te guste el grupo, es si animan o no animan, si te mantienen en la euforia del directo o simplemente van, tocan y se van. No es que Analogic haya sido el descubrimiento musical del año, pero al menos supo mantener al público cerca del escenario, no pasó lo mismo con Rufus, sobre todo porque cuando decidimos volver al escenario, ya que se acercaba la hora de Vetusta, no nos costó mucho entrar hasta la quinta o sexta fila y eso dice mucho en un concierto. Cuando el grupo gusta en general o anima lo suficiente, la gente, dispuesta a disfrutar de cada minuto, se mantiene agolpada frente al escenario. Cuando el grupo no consigue ese efecto… todo el mundo piensa lo mismo, aunque suene soez, “mejor meo ahora y de paso voy a por una birra”.

Y llega el momento esperado, Vetusta Morla, en cuanto los primeros músicos entran ya comienzan los aplausos y los silbidos, la impaciencia se desata y… creo que Vetusta morla es un grupo que no deja indiferente a nadie, o te gustan o no te gustan. A nuestro compañero de concierto no le gustaron mucho y le pudo más el cansancio, por lo que se retiró a la zona de asientos. Nosotras estábamos dispuestas a darlo todo, esperando que el grupo lo diera todo. Y lo hicieron. Cuando ellos lo disfrutan o al menos lo parece, tú lo disfrutas más porque te entregas más. Ese Pucho no dejó de bailar, conseguía que no te quedaras quieto, incluso en temas poco bailables. Es de esos grupos de los que disfrutas escuchando en casa, pero que consigues vivir en un directo, tanto que hasta nos alegró que vayan al No sin música, ya que es otra oportunidad para verles.

¿La organización del concierto? Bueno… sonido bien, efectos bien. Algo de cola en la puerta como es lógico, un poco de enseñar el bolso, nada de magreo de seguridad, un lector de códigos nos dio el acceso al recinto y al entrar… varios chicos de seguridad evitando que la gente se agolpara donde no debía, una barra a la derecha, otra justo en frente al otro lado, repletas de gente amable. Servicios limpios durante toda la noche (nos encontramos un par de veces a la limpiadora haciendo su trabajo). Eso sí, eché de menos alguna papelera, pero eso es más bien cuestión del auditorio.

¿El público? Genial, diverso, tranquilo. Que yo recuerde no se produjeron incidentes. Nosotras nos colamos hasta prácticamente la primera fila y la gente no se quejó mucho. Buen rollo general, siempre hay algún amargad@ que no sabe disfrutar rodead@ de más personas o que parece que va a los sitios a dar la lata, pero en este caso no fue así o no se hicieron notar mucho, lo que ayudó a disfrutar aún más del concierto.

Pero llegó el momento en el que terminó, cierto que estábamos cansad@s, cierto que ya había ganas de volver a casa, comer algo y dormir, pero también es cierto que supo a poco y que, con sólo una canción más, hubiésemos aguantado el concierto hasta las seis de la mañana, al menos nosotras, nuestro compi desertor nos esperaba en el coche, durmiendo su cansancio. ¡Pobre! Casi ni nos acordamos de él hasta la hora de salir.

Impresión general: Aconsejable, sobre todo si te gusta el grupo claro. En el directo son mejores y la entrada no fue cara, nosotras las compramos un mes antes y con gastos incluidos no llegaron a 30 €.

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