Segunda Semana

Llego el lunes a casa a media mañana, para variar con más cosas por hacer de las que debo. El lunes se pasa que cuando me doy cuenta estoy metida en la cama y casi roncando. Bueno, ya el martes…

Llega el martes y tras todo el día atareada no apetece hacer nada y menos con el calor que hace. Me convenzo a mi misma de que el fin de semana no tengo nada pendiente, así que podré salir de ruta.

¿Qué ha pasado con el miércoles? Como si no hubiera existido.

¡Anda que el jueves es fiesta! venga vale, me voy a pasar el dia a la playa… vuelvo de la playa con algo de color y con un poco de molestia en la garganta, que al levantarme el viernes se traduce en unas anginas de campeonato porque no suele darme fiebre y voy por 38,5. Me drogo un poco porque me toca hacer de niñera de mi sobrino y no es plan de estar mal (drogas legales eh, ibuprofeno y esas cosas). A mediodía me asusto porque soy de temperatura baja, lo normal son 35 o 35,5 así que toda la mañana con 39 es como 40 o 41 para cualquier persona. Por la tarde al médico, lo esperado: amoxicilina e ibuprofeno.

La última vez que estuve con anginas a los dos días de tomar las medicinas ya me encontraba bien, no me habia dado fiebre y hacia vida normal, pero esta vez… es sábado y me cuesta hasta pensar, la fiebre se mantiene en los 38,5, hasta he cambiado de termometro pensando que estaba roto o algo… pero no, es lo que hay, me ha cogido bien esta vez.

Ni rutas el fin de semana, ni nada la semana que viene, ya veremos si para el finde estoy bien.

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