Carrera de relevos IMD

Con el entrenamiento abandonado por culpa de un resfriado, llega el sábado, el momento de la carrera de relevos. Los relevistas somos los mismos que el Mudequipo (los que vamos juntos al The Mud Day). Lugar: parque de María Luisa.

Llegamos al parque a la hora indicada para recoger el dorsal. Hay que esperar a que corran los niños y demás hasta llegar a nuestra categoría: veteranos… Que la mitad masculina del equipo sí que son veteranos, pero lo que es la femenina… Debe ser por la edad, no por la experiencia en correr.

Mi compi y yo nos acercamos a ver a los “enanos” correr. Para comérselos con la equipación de su club y sus caras de velocidad y esfuerzo.

De pronto vemos a una niña con pinta de ser profesional en eso de las carreras y mi compi pregunta:

– ¿Tú crees que correremos tanto como la niña?

– No – contesto sin dudar – la niña corre más.

Después pasó otra niña, con menos pinta de profesional y más lenta.

– ¿Y como esa?

– Tampoco, esa también corre más que nosotros

Carcajadas y bromas porque las peques no deben tener más de ocho años… Tenemos claro que las primeras no vamos a llegar. En realidad vamos porque Jesús lo propuso, dijimos que sí con poco interés; el día anterior había quien no tenía ganas y planeaba poner alguna excusa para no ir… Pero allí estábamos, calentando, concienciándonos de que tampoco era para tanto,  que 1 Km no nos mataría, vas haces lo que puedes y a casa o a comer…

El Dj contratado estaba dispuesto a que los asistentes lo pasarán bien y a ratos parecía más una rave en la que se exigía ropa deportiva, que una carrera. Nosotras nos pegamos nuestro bailecito y hasta salió a bailar una señora mayor con pinta de estar allí por su bisnieto.

Nos toca. Yo voy en tercer lugar. Sé que puedo hacer cuanto me permitan mi cuerpo y mi tos. Son las once y pico largas de la mañana, noviembre, hace fresquete, sin duda la tos aparecerá.

Es mi turno, agarro el testigo con fuerza y con cara de circunstancia da comienzo mi periplo. He dado el primer paso, ya no hay marcha atrás.

Los primeros metros estás que te sales… Voy bien, sé que a los 300 metros más o menos las cosas comenzarán a liarse… Mi cuerpo comienza a requerir más oxígeno y mi nariz no tiene capacidad para proporcionarlo, así que comienzo a tomar aire por la boca. Mal, así es como sale la tos. Empiezo a carraspear, miro hacia atrás… Llevo algo de ventaja, puedo pararme a toser, tragar algo de saliva y continuar. Paro en la curva, toso y el juez que anda por allí comenta: ay el tabaquito!

Le sonrío por no decirle lo que pienso, ya que entraríamos en una discusión y ya estoy perdiendo valiosos segundos.

Realmente ese hombre no me conoce de nada y probablemente no sepa diferenciar entre la tos que provoca el tabaco, un resfriado o una enfermedad contra la que pueda estar luchando. De cualquier modo me da igual lo que piense, pero me hace “gracia” la desfachatez con la que la gente saca sus conclusiones.

Tiro y empiezo a coger ritmo. Me encuentro con que uno de los jueces es mi vecino, saludo con la mano. A 200 metros de la meta me da otro ataque y tengo que continuar a paso rápido para poder toser. En realidad necesitaría un poco de agua para mi garganta seca e irritada, pero no es posible.

De repente me adelanta un tío.

– ¡coño! ¿Este de donde ha salido? Será…

Tengo que aguantarme y dar todo de mí para que nadie más me adelante. Hasta el momento mantenía el puesto que había marcado el primer corredor de mi grupo, acababa de perder uno, no podía permitirme perder ninguno más.  Comienzo a correr como alma que lleva el diablo, paso por la meta, cedo el testigo a mi último compi, colorada como un tomate maduro. Desacelero dejándome llevar por la inercia y cuando otro de mis compis se acerca le pido un momento con un gesto de mi mano, dispuesta a volver a toser.

Tardo algo en recuperarme y tras una botellita de agua, bebida a tragos cortos, parece que mi garganta también se recupera un poco.

Mi compi entra, al menos no hemos quedado los últimos. En realidad lo que nos consuela es que hemos quedado por delante de un equipo de remo, que se entiende que están más entrenados que nosotros, así que…

Resultado: fue una buena mañana para disfrutar del parque en familia. Es una actividad lúdico – deportiva que organiza el ayuntamiento y que es para lo que es. No había mucha gente apuntada, pero había de todo, como nosotros que íbamos a divertirnos y quien iba a dejarse el pellejo, pero el ambiente en general no era muy competitivo, quizás yo lo noté más en los padres de los niños que en los corredores en sí.

Sin duda repetiría la experiencia.

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