Zahora

Estaba pasando unos días en casa de una amiga en alguna parte de la provincia de Cádiz. Afortunadamente no hacía levante por lo que ir a la playa era viable. Amaneció un feo sábado de nubes… pero decidimos ir a pasar el día a Zahora aprovechando que otra amiga estaba por allí.

Sólo había ido a Zahora una vez en mi vida, hacía cienes de años. Había poca gente.

Entre una cosa y otra (ya sabeis cómo somos las chicas) salimos tarde, así que llegamos a Zahora casi a lo hora de comer. Primera sorpresa, han puesto un aparcamiento cerca, cosa que está muy bien, exceptuando la cantidad de coches que había que ya te hace suponer cómo está la playa.

El aparcamiento cuesta tres euros, que te devuelven si consumes más de 30 € en uno de los bares de la playa. Cuando ves la cantidad de coches que hay te apetece contarlos y ver cuanto sacan al día alli… un dineral seguro.

Cruzamos las dos o tres calles que nos separan de la playa, bajamos las escaleras y ya en el último escalón la siguiente sorpresa… no es que haya gente, es que si colocamos nuestra bonita sombrilla hacemos sombra a alguien seguro.

Me hizo recordar cuando aún estaba casada, me había ido a vivir a Barcelona en Junio, así que ese verano lo pasé por la costa catalana. Al verano siguiente fuimos a pasar unos días alli y yo toda emocionada le dije al por entonces mi marido que le iba a llevar a una playa en la que había unos cuantos surferos y poco más, El Palmar. Cuando llegamos a nuestro destino había gente hasta en la carretera y él dijo: ¿Esta es la playa donde no hay nadie?. Sin comentarios por mi parte de lo alucinada que estaba.

En Zahora pasó lo mismo, tienes un recuerdo de un lugar y cuando llegas y está todo cambiado… alucinas.

Ya que estábamos allí… buscamos un hueco donde colocarnos. No nos costó mucho porque había gente que se marchaba para ir a comer, aunque rápidamente los huecos existentes a nuestro alrededor desaparecieron.

Marea alta. Baño al ratito de llegar. No se está mal, hay mucha gente pero compartir es bueno, aunque no es muy divertido estar enterandote de tres conversaciones e intentar seguir la propia.

Buen día de playa, no hace mucho calor, hemos conseguido relajarnos a pesar del bullicio… y de pronto los dos bares que hay arriba se enzarzan en una pelea a ver quien pone mejor música… ¿Cómo? Se han cargado Zahora. Uno con los hits del momento, el otro de estilo más flamenco.

Imagino que cuando ponemos algo de moda… quienes hemos conocido los sitios en otras condiciones… ya nada vuelve a ser lo mismo. En parte me alegro porque es dinero para la zona, en parte no porque cada vez cuesta más encontrar una playa donde “perderte” para estar tranquila.

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