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Carmen SG

Festival Territorios Sevilla 2016

Que si voy… que si no voy… que si compro las entradas… que si cojo dos abonos de socio otra vez… Creo que pasé un mes decidiendo y esperando a comprar los abonos o renovar la calidad de socia o… este año iba al Territorios con un amigo… que del “tú coge entradas para todo” pasó al “no sé si voy a poder ir”… ¡Hombres!… me hacía ilusión porque si me hacía socia, por un poco más que el año pasado, tenía derecho a asistir al Territorios y a otro que hacían en Cádiz, el Trafalgar Festival.

Hecha a la idea de que no voy a ir ni a uno ni a otro, triste porque a última hora me quedo con las ganas… estoy desayunando en un bar y leyendo el periódico leo que han cancelado el festival de música Turina, no es que me afecte mucho la noticia, pero es cultura cancelada. ¿Motivo? Falta de financiación, falta de ayudas tanto económicas como no económicas, falta de casi todo.

Me entristece cómo se trata la cultura en nuestro país, no sólo la música, es el teatro, el cine, la pintura, la escultura… todo, ningún tipo de expresión artística parece tener cabida en nuestra sociedad. Quizás algún día (si dispongo de tiempo y puedo mirar algunas cosillas que me gustaría mirar, sobre todo datos) decida despotricar un poco sobre ese tema.

Llego a casa, me conecto a Twitter y lo primero que veo es una noticia… ¡Han cancelado es festival Territorios Sevilla a dos días de su celebración! ¿perdona? ¿Sin anestesia ni una pequeña preparación psicológica…? Que yo no iba a ir, pero la noticia me duele como si me hubiera enterado en la misma puerta el primer día.

Entre lo de esta mañana y lo de esta tarde… hago un comentario en facebook, un poco indignada… y resulta que en Extremadura también han cancelado un festival… ¿Cultura? No sé si reírme o llorar.

Ruta 1. Sevilla – Camas

Primera vez que salgo de ruta con cachirula tuneada, paso previo a cambiarla por otra bici. Le he cambiado la horquilla por una de suspensión (por muelles, nada ostentoso) y le he puesto calapiés para mantener el pie en buena postura, sólo con el pedal te pasas más tiempo poniendo el pie en su sitio que pedaleando.

Preparativos. Botella de agua de la bici, botella de agua de reserva en la mochila, botellita de bebida energética, plátano que es lo que tengo de fruta en casa y unas cuantas galletas. Pañuelos de papel, cartera con DNI y algo de dinero por si acaso, cajita de herramientas, bolsita con repuestos… Creo que entre una cosa y otra mi mochila debe pesar… 5 kilos… a ver la peso… 2,5 kilos…. Es mucho, pero todo lo que llevo lo considero imprescindible.

Quería salir a las nueve de la mañana, entre una cosa y otra a las 9:55 estoy sacando la bici del patio… me he puesto mallas largas y camiseta de manga corta porque parece que hace rasca y con la semana previa que hemos tenido… lo mismo el fresquito se mantiene.

Pongo mi runtastic y grabo la ruta con Wikiloc, no había probado antes esa aplicación y es el día. Cascos a las orejas, música a tope y ¡a pedalear!

Casi todo el trayecto es por carril bici, hasta llegar al puente del alamillo. Es un poco coñazo porque estás todo el tiempo parando, cuando no es en un semáforo es en un cruce, cuando no hay una familia en el carril bici o un par de corredores o… aprovecho para ir probando frenos y cambios, los frenos van bien, quizás el de detrás un poco suave, pero lo prefiero así de momento. A los cambios sí que he de hacerles algún ajuste, me cuesta cambiar al plato grande, prácticamente me dejo el dedo apretando y creo que el de detrás suena. Además tengo que subir el sillín un par de centímetros…

Me doy cuenta de que, como siempre, no se ir despacio, desde que pongo los pies en los pedales parece que me va la vida en ello, no sé pedalear lento a no ser que vaya con alguien que sí pueda y me adapte a su ritmo. En fin, voy por la avenida hasta Santa Clara, cruzo ese barrio para llegar a la carretera de Carmona, Alcalde Manuel del Valle, Ronda Norte, Alamillo y ya llegas al camino de tierra, que creo que es poco más de un Kilómetro.

Casi todo el camino es llano, excepto cuando llegas al alamillo. No sé quien tuvo la genial idea de poner los carriles bicis así, pero bueno. La bajada es graciosa, vas haciendo eses, cogiendo velocidad, jugando con el freno… y de pronto llegas al final, a un espacio en el que apenas cabe la bici, con una velocidad considerable y desembocando en una carretera en la que los vehículos a motor no tienen visibilidad por culpa de los pilares, o como se llamen, del puente. Escuché un coche, frené cuanto puede y planté el pie en el suelo. Me iba a quejar porque el coche no paró ante el paso de peatones, pero me callé recordando que no tienen visibilidad y que encima tú, con la bici, apareces de pronto.

Vas por debajo del puente y te encuentras una planta que tapa todo el carril bici, recuerdo que el año pasado cubría medio carril, así que supongo la zona abandonada y asalvajada…  y entonces llegas al culmen de los carriles bici. Me imagino al que trazó la ruta y a su compañero:

  • Oye, ¿esta cuesta va a ser demasiado pronunciada no? Podríamos suavizarla un poco haciéndola más larga.
  • Que va tío, es más barato ponerle algo de cemento y pintar.
  • Ya pero la gente….
  • ¿Tú tienes bici?
  • No
  • Yo tampoco, cemento y pintura.

Que no pasa nada, que la subes y ya está, que no es tanto, pero si vas con niños… es imposible ir por ahí. Es más por lo absurdo que por la cuesta en sí, te preguntas en qué piensan las personas contratadas por los ayuntamientos para hacer ese tipo de trabajos.

Los que soléis ir por carril bici sabéis a lo que me refiero, a veces parecen más una carrera de obstáculos que un carril bici. Vas muy bien y de pronto te encuentras una farola o un árbol o una parada de autobús o está lleno de baches… mantenimiento cero y encima si llueve resbala tanto como le resbaló a la empresa que lo hizo que incluso fuera peligroso.

De hecho, el carril de tierra que cogí después del puente está mejor que muchos carriles bicis de la ciudad. Y encima tenemos que agradecer el hecho de tenerlos… claro…

Pues subes la cuesta, plato mediano, piñon… yo que sé, le di hasta que me resultó fácil pedalear. Llegas arriba, la cuesta continúa pero de forma más suave, cruzas un puente que por fin han arreglado, la última vez que pasé por allí había un escalón en ambas puntas del puente que ya no están, menos mal, casi te tenías que parar para poder subir.

Aprovechas la cuesta abajo del puente para coger velocidad y bajar el ritmo medio, si no viene nadie de frente, hasta que llegas al final y empieza el carril. A pocos metros se bifurca, por la derecha puedes ir a Santiponce y si sigues de frente llegas al polígono industrial Parque Plata, mi destino.

Hay un túnel en el que tienes que juguetear con los cambios otra vez porque hay una cuesta arriba, pero es fácil.

15 kilómetros y pico. Paras, desayunas y de vuelta.

Lo malo de esta ruta es que no tienes más remedio que volver por donde has venido, pero está bien.

Son las once y algo de la mañana cuando comienzo la vuelta… me he equivocado con las mallas o con la hora de salida… ya aprieta el calor.

A la vuelta, después de bajar la cuesta tonta del Alamillo, decidí meterme en la cartuja en vez de seguir por el puente, por pedalear un rato más.

Es importante que haya conseguido volver :P, pero es más importante aún que mi muñeca izquierda no se ha resentido en nada, las últimas veces que salí de ruta tuve que hacerlo con muñequera, supongo que al ir con horquilla rígida los caminos los sufrían mis muñecas, así que si el cambio de horquilla sólo me vale para evitar eso… yo ya me conformo, pero ese camino lo hice el año pasado tres o cuatro veces y esta vez ha sido mucho más cómodo. En cuanto haga los pocos ajustes que debo… lista para la acción otra vez!

Una cosilla antes de dejaros por hoy… para los que ahora estáis intentando ver de dónde salen los 15 kilómetros hasta Camas… que yo vivo en Sevilla Este, o Córdoba Sur, como queráis, que cuando llego al Alamillo ya llevo 10 km. encima… Lo normal es que al empezar cualquier ruta… yo ya lleve como mínimo 5 km más que el resto.

Próxima ruta: Viaje a Benacazón, etapa 2. (Haré alguna fotillo). De momento os dejo las capturas de runtastic.

ruta1-ida           ruta1-vuelta

Ruta 1. Ida                                                                            Ruta 1. Vuelta

ruta1

Ruta disponible en wikiloc

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13303677

Destino aljarafe… ¿Por qué?

Os pongo en antecedentes. Prometí a una amiga que iría en bici a su casa, como una ruta más. No hay problema ¿verdad? Pero es que ¡vive en Benacazón!, así que la avisé: No me esperes pronto, antes tengo que darle un poco de caña.

Me siento delante de mi ordenador, abro google maps y me pongo a trazar la ruta hasta Benacazón para hacerme una idea. Intentando coger el mayor número de carriles posible o lo que es lo mismo evitando el mayor número de carreteras.

Venga, voy a Camas, de Camas a Valencina, de ahí a Gines, Espartinas, Umbrete y ¡Benacazón!. Me vuelvo por Bollullos, almensilla, Palomares… y no sé si tirar para Gelves y de allí coger el camino del río y cruzar por San Juan hacia Sevilla o meterme para Coria, cruzar con la barcaza y volver por allí… la segunda opción se ve bastante larga, así que calculo los kilómetros volviendo por Gelves… ¡70! Madre mía, son muchos kilómetros, la última vez que hice una ruta larga fueron 56, llegué a casa y no morí, pero hace seis meses que no cojo la bici, imposible, hay que practicar porque además la ida es subida y tampoco estoy muy hecha a las cuestas.

Vale, no hay prisa, puedo ir ahora o dentro de dos meses o seis, mi amiga no se va a mudar. Además he tanteado a un amigo y me ha dicho que me acompaña y que pondrá la ruta en su facebook para que la gente con la que él sale se apunte. Perfecto, mejor mal acompañada que sola.

Hay que hacerlo por etapas, poco a poco, acostumbrándome de nuevo a las largas distancias. Primero voy hasta Camas y vuelvo, otro día voy hasta Valencina y vuelvo… así hasta que sea capaz de ir y volver sin tener que ir al hospital en vez de a mi casa.

De momento voy sola, estoy en una época rara en la que no estoy dispuesta a aguantar tonterías y… yo sé que en este mundo tiene que haber de todo, que es imposible caer bien a todo el mundo, pero los que estéis acostumbrados a hacer rutas sabréis que hay quien se pone tonto, que hace tres meses que aprendió a montar en bici y da clases de cómo hacerlo a los demás sin conocerles de nada… y más si eres tía. Que le miras y piensas: Sí, te ha costado una pasta tu bici, anda si le has puesto calas y te has comprado unas botas… sí, sí, se pedalea con los pies… y hasta el casco es todo fashion, como la ropa… claro, como yo nunca he montado en bici, es mi primera vez…  claro, claro, vas muy rápido, estás en muy buena forma… Si tienes cojones haz esta ruta con mi bici…

No sabes si poner los ojos en blanco, si decirle que está molestando o esperar a que llegue el momento en el que no sea capaz de sacar el pie del pedal, se caiga y te descojones, aunque sea por dentro.

Pues eso, que tengo ganas de disfrutar de mi bici sin aguantar tonterías de nadie, que la mayoría de la gente que va en los grupos de ruta es fantástica, pero como en todo, siempre hay quien mete la pata. Los Súper-Pro.

Mi bici y yo

Afortunadamente soy de las muchas personas (espero que muchas) que ha tenido una gran infancia.  Los fines de semana y las vacaciones los pasábamos en la casa de campo de mi abuelo, rodeados de familia. Abuelo, abuela, bisabuela, seis tíos, seis tías y 13 primos éramos las personas que nos reuníamos allí.

Hasta que cumplí los 14 años esa era mi vida. Por aquella época, porque ya tengo mis años, las bicis no eran de montaña, ni tenían platos o piñones o cambiadores, creo que las cadenas ni siquiera se engrasaban. Tu bici era una parte importante en tu vida, tanto que lo mismo ibas con la tuya que con la de otro, pero tu bici era tu bici.

Recuerdo que me compraron una bici blanca, de esas que te queda grande para que te sirva para algún año que otro. Me quedaba tan grande que cuando frenaba no era suficiente con bajar la pierna, tenía que lanzarme al suelo y apoyaba los dos pies.

Después la vida va por otros derroteros y en la ciudad de bici nada, básicamente porque somos cinco de familia, vivíamos en un piso sin trastero y… tres bicis son muchas para una terraza.

Con los años me casé y un día el que era mi marido me sorprendió con que había comprado dos bicis, igualitas. Salimos unas cuantas de veces, después la falta de tiempo y de ganas de salir con él hicieron que la mía se llenara de polvo colgada en la terraza. Me conformé con la bici estática, no me llevaba a ningún sitio, pero al menos pedaleaba.

Y hace un par de años decido quitarle el polvo a mi bici roja y cogerla de vez en cuando. Paseos cortos, sólo darle un poco de vidilla. Hasta que resulta que todo el mundo sale en bici. Ea, pues yo también.

Una amiga y yo nos animamos y comenzaron las rutas. ¿Qué bici tengo? Pues… no recuerdo la marca, ya no tiene ni las pegatinas, mi ex las compró de oferta en Carrefour. Tres platos, seis piñones, horquilla rígida… nada comparable a las superbicis que lleva la gente de ruta.

El año pasado fue fantástico para mi bici, nunca había hecho tantos kilómetros seguidos. Hasta que llegó el invierno. En noviembre hice mi última ruta del año y ya nunca tuve ni tiempo ni oportunidad de cogerla. Lo echaba de menos, echaba de menos quedar temprano, colgarme mi mochila a la espalda, colocarme el casco y pedalear por el gusto de pedalear, da igual hacia donde, lo importante es el ejercicio, el paseo y las personas con las que lo compartes.

Más adelante lo mismo me animo y os hago un análisis de las personas con las que me he encontrado haciendo rutas. Para mí no tiene desperdicio.

Total, que en Abril decidí que debía coger otra vez mi bici y desoxidar mis piernas. La cogí dos días y para dar vueltas al parque más cercano a mi casa, a modo de entrenamiento. Los fines de semana toca bici, el sábado o el domingo o los dos días, pero toca bici, aunque sea por el parque o por el carril bici. Que en realidad me voy al parque como si fuese de ruta, con casco, mochila y todo.

Y por fin la semana pasada me animé, sin avisar a nadie, por lo tanto sin compañía, decidí hacer una ruta que conocía: Desde mi casa al polígono industrial Parque Plata.

Y ya no quiero parar…

Geokeda

¿Qué es Geokeda? Es una aplicación para el móvil, que también tiene web, donde la gente crea eventos y si quieres te apuntas y si no… pues no.

Me di de alta poco convencida porque me lo dijo una amiga, pero por cotillear tampoco pasa nada.

Ella la tenía desde hacia tiempo y en el festival territorios conocimos a un par de chicas. En realidad fue divertido, como en casi cualquier red la gente no pone sus fotos, así que mi amiga y yo nos vimos haciéndonos una foto para enviársela a una de las chicas y que nos reconociera. Fue bastante divertido.

Después de eso decidimos apuntarnos a todas las quedadas que se habían creado y que eran a sitios donde pensábamos ir o teníamos entradas, como el concierto de Full en el Nocturama e incluso una quedada que hicieron en un bar en Sevilla Este a la que fue mucha gente, alguna ruta en bici…

Exceptuando un par de motivos por los que terminé cancelando mi cuenta, la realidad es que la aplicación está bastante bien. ¿Qué te apetece ir al cine y no tienes con quien? Colocas el evento en el calendario, la gente se apunta, se queda en un sitio concreto y ¡a disfutar!

Merece la pena tenerla tengas amigos/as o no y nunca está de más conocer gente nueva. Os animo a probarla, por probar no pasa nada…

Festival No Sin Música 2015

Nuevo festival, en pleno verano. Destino Cádiz. ¡Cómo me gusta Cádiz!. Hemos cogido el abono de dos días más el camping, que está en El Puerto de Santa María. Vamos en coche, pero el camping incluye el desplazamiento desde allí hasta el puerto de Cádiz.

Primer problema… no tenemos tienda de campaña… hago un par de llamadas y consigo una que además es de las fáciles de montar.

Con todo preparado me pasan a recoger y damos inicio al fin de semana festivalero. Entendemos que nos lo vamos a pasar mejor que en el territorios porque el cartel nos gusta más.

Llegamos pronto al camping, hay que montar la tienda, comer y salir pitando para Cádiz porque comienza temprano. Al llegar nos dan un mapa del camping que incluye el sitio donde debemos ir a coger el catamarán que nos llevará y nos traerá y el ticket del viernes y del sábado del mismo. Por el horario… los dos días llegaremos una hora antes de que empiece el festival, pero bueno, la otra opción es pasar de esa hora y pagarlo y cogerlo a otra.

El primer día vamos a nuestra hora. Comemos algo rápido en el restaurante del camping tras montar nuestra tienda fácil y echamos a andar hacia la parada… está lejos… hace calor… la vuelta va a ser tremenda después de tantas horas de concierto… a ver si hay taxis o algo así.

Mola, es la primera vez que cojo ese tipo de transporte público. En el catamarán un chico se pone a hablar con nosotras… va con su primo, son de Córdoba y decidieron ir al festival sólo porque va Vetusta Morla. Hacemos todo el camino charlando con ellos y al llegar a la zona del puerto nos despistamos un poco.

Como es muy temprano decidimos tomarnos algo por allí, nos sentamos en el primer sitio que pillamos y nos pedimos dos refrescos. El camarero nos trae dos botellines y dos vasos.

Cádiz, cinco de la tarde de un día cualquier del mes de Julio. Hace un calor que no veas y en la mesa de al lado dos señoras mayores están merendando ¡chocolate con churros! ¡Madre mía! ¡eso es amor al chocolate y lo demás es tontería! ¡les va a dar algo! Lo que pega es estar en La Caleta, escuchando el sonido del mar y cogiendo color, no atiborrándose a chocolate con churros.

Pedimos la cuenta, clavada de casi 6 €, en ese momento entendemos por qué está la calle llena de gente y el bar prácticamente vacío… hecha la cruz. En un chiringuito, en la playa, se paga tres euros por una cocacola sin problema, pero en un bar, que tampoco es que sea gran cosa, con un servicio normalito tirando a “para la gente que hay estás tardando en atenderme”, con vistas al puerto, que tampoco son grandes vistas… por mucho que la Catedral esté a dos calles… así les va, seguro.

A las seis ya está abierto el recinto, por lo que abandonamos las calles de Cádiz y entramos, no hay mucha gente haciendo cola en la puerta. Ronda de reconocimiento y a la barra. Un chico de la barra nos comenta que alquilan vasos a 1 euro, si quieres al final del día lo devuelves y te dan el dinero o te lo quedas. El vaso está chulo, cogemos uno para cada una y decidimos que nos lo quedamos, de recuerdo.

Primera sorpresa. No hay vasos normales, todo el mundo va con su vaso alquilado/comprado y resulta… ¡Que hay contenedores por todos sitios! Perfecto, llevo dos festivales quejándome de que no tengo donde tirar los vasos y en el único sitio donde no tengo necesidad de tirarlo es el único sitio donde hay contenedores. A alguien se le va la pinza, entiendo que a alguien del ayuntamiento de Sevilla al no exigir que haya contenedores. Me da por reírme por lo absurdo de la situación.

Hay dos escenarios, uno grande donde actuarán los grandes y uno pequeño, casi ridículo, donde actuarán grupos locales.

Vamos al escenario principal, toca Furia (o Furia Trinidad), no les conozco. Me gustan, empezamos bien.

Después toca el turno de Arizona baby, era como escuchar a una banda del oeste americano, no están mal, visualmente muy hipsters, musicalmente especiales. Es de los grupos que o te gustan mucho o no te molesta escuchar un rato, siempre desde mi punto de vista, claro. Tampoco los chicos me motivan más que a mover el pie al ritmo de lo que tocan. Furia son menos conocidos, pero gustan más en el directo.

De un estilo musical pasamos a otro totalmente diferente, Miguel Campello. He escuchado algo, no mucho, no es mi estilo pero hay temas que gustan, así que supongo que me gustará en general, aunque llegue un momento en el que tenga ganas de que acabe por eso de que no es santo que me provoque mucha devoción. Sale, prácticamente con su litrona en la mano, hay que reconocer que el tío se deja la piel, no para, anima, canta, toca, da volteretas, es todo un show. Canturreo las pocas letras que me sé y me sorprende darme cuenta de que no estoy deseando que acabe. Hay artistas que te transportan, da igual qué canten ni cómo, la cuestión es que te hacen vivir el directo y eso, desde abajo, en el barullo que formamos los asistentes, se agradece mucho. No sé si ya lo he dicho en alguna ocasión, creo que con los teloneros del concierto de Vetusta Morla, no importa que no sea tu estilo, no importa que no conozcas al grupo, cuando llegan a la gente llegan y no puedes más que disfrutar.

De pronto los alrededores del escenario comienzan a llenarse… se nota que después toca MClan. Me encantan, hagan lo que hagan seguro que los voy a disfrutar, pero también se lo curran.

Entre grupo y grupo hemos estado tomando algo, visitando el escenario pequeño, bailando al son de algún grupo que nadie conoce. A mitad de la tarde nuestros amigos del catamarán comienzan a acompañarnos, se ven buenos chicos, así que no nos importa.

La guinda del día la pone Mala Rodriguez. Tampoco soy fan de la chica, en realidad ninguno, pero decidimos quedarnos un rato. No se escucha bien y optamos por dejarla allí cantando y marcharnos. Hay que buscar el sitio desde el que saldremos.

Tenemos dos opciones para llegar hasta el camping, en otro catamarán o en bus. El bus nos deja más cerca del camping, pero nuestros acompañantes tienen el coche en el aparcamiento de la parada del catamarán, así que vamos en esa opción.

No es el catamarán público, pero es algo parecido. Ya montados el dueño del coche me dice que como soy la que menos he bebido que conduzca yo… no sé ya cuantos coches que no son míos he conducido desde que me saqué el carné de conducir. Acepto las llaves con la condición de que no me hago responsable de lo que pueda pasar, el chico acepta la condición y conduzco de vuelta al camping, con algún que otro frenazo de por medio, es muy sensible, el coche no es mio, son las tantas de la mañana, van todos medio dormidos ¡y encima se quejan!. Risas… a dormir.

 

DIA 2. SABADO

 

Como el día anterior vamos a coger el catamarán, pero decidimos no coger el del ticket que nos dieron y coger uno un poco más tarde. Llegar allí a las cuatro y media cuando el primer concierto es a las siete… de cualquier modo llegamos pronto y nos fuimos a tomar algo por allí con nuestros amigos del día anterior. Afortunadamente dimos con un bar con precios normales, relativamente cerca del bar del día anterior, mucho más moderno y con camareros más amables.

El primer concierto es el de Full, nosotras, muy propias, tenemos entradas para el concierto que harán en agosto en Sevilla, una tontería por nuestra parte porque ni siquiera conocemos al grupo, pero eso es lo de menos, lo poco que hay debemos aprovecharlo.

Entrada en el recinto, cogemos sitio y mientras el grupo toca vamos comentando que nos gustan, que hay dos que se parecen mucho por lo que deben ser hermanos… y una chica que había delante se vuelve y nos da puntual información sobre los chicos. Se nota que es seguidora… curioso, ella es de Badajoz y les conoce y nosotras que somos de Sevilla, como el grupo, no teníamos ni idea de su existencia…

Aprovecho: ¡Hola Esther!

Total, que hablando con ella resulta que va a Sevilla al concierto, así que nos ofrecemos para hacerle compañía porque al parecer va sola… ¡que de amigos estamos haciendo!

El grupo genial, nos ha gustado bastante, en Sevilla con más tiempo les disfrutaremos más.

El siguiente grupo es Elefantes. Ese lo conocemos y sabemos de sobra que nos gusta. Empieza, euforia general… al rato nos damos cuenta de que el cantante mira mucho a su derecha. Es como si no supiera si animar al público o mirar hacia ese lugar al que mira.

La prensa rosa de alrededor nos pone al día, al parecer ha tenido problemas conyugales y han hecho las paces… bla bla… que me parece muy bien que el hombre tenga vida personal, como todos, pero ya que está en un concierto lo menos es que se entregue al máximo a su público, no que esté pendiente de la mujer. Que tampoco pasa nada si le tira algún beso o mira de vez en cuando, pero es que parece que se le va a partir el cuello y su actitud te corta el buen rollo que te ha dejado Full. En fin…

Aprovecho: Espero que tú relación vaya bien, me imagino que vuestro problema no ha surgido por lo que haces subido a un escenario, si no por lo que haces cuando estás por ahí y no estás encima del escenario, así que en los conciertos mejor te dedicas a tu gente y antes de subir al escenario y cuando te bajes, ya pones los cinco sentidos en tu chica.

A pesar de todo la cosa va bien, aunque yo pienso eso por el grupo que viene después, excepto por un par de temas… no son muy de mi devoción. Pero como estoy dispuesta a divertirme y disfrutar del directo no importa, he disfrutado de grupos que no conocía y no me han gustado.

Pero para mí el tiempo de Dover resulta tan plano que me aburro. Pido disculpas a todos sus seguidores, pero no puede gustarme todo. Pero bueno, que tampoco es que la gente que hay alrededor esté como loca… aprovechamos el impás de Dover para ir a por algo de beber y comer.

Nuestros amigos quieren darse prisa porque el motivo por el que están en el No Sin Música viene después. Vetusta Morla.

Estamos en primera fila, no ha costado mucho llegar. Cuando Dover termina notamos que la gente comienza a agolparse a nuestro alrededor.

Hace un par de meses que he visto un concierto completo, pero estos chicos nunca decepcionan. Viven el escenario como deben vivirlo, haciendo que tú lo disfrutes. Ya se que Vetusta me gusta, pero también hay otros grupos que han conseguido que disfrute con ellos gracias a su directo.

Cierran el día Los Hermanos Dalton. No están mal. No quedamos hasta casi el final, había poca gente ya por allí. Por cierto, aquel día el escenario pequeño ni lo visitamos, escuchamos algo de música en él un par de veces que pasamos para comprar bebida, pero nos paramos poco, la verdad.

Como el día anterior nos volvemos en “barco”, pero resulta que hay un ligero inconveniente, no nos deja en el mismo lugar que el día anterior, sin aviso previo cambian el sitio. Es más, nos deja tan lejos que hay que coger un taxi para llegar al camping y la cuestión es que personas como nuestros amigos, tienen su coche en la parada del catamarán… en menos que se tarda en decir dos teníamos allí una sentada hecha. Algunos se marcharon prefiriendo caminar o buscar un taxi… una locura siendo sábado a las cuatro de la mañana. La mayoría nos quedamos allí.

El señor capitán, al ver que no nos movíamos, decidió dejarnos donde supuestamente debía dejarnos… y nos encontramos con otro problema. El sitio donde debía dejarnos, su amarre, tenía una verja cerrada con un candado y no localizaban a la persona que tenía las llaves, así que tocó llamar a la policía local que terminó cortando el candado para poder abrir y que pudiéramos pisar tierra firme. Toda una aventura, que pasó del cabreo inicial al “ya que estamos vamos a montar una fiesta mientras esperamos”.

De nuevo conduzco de vuelta hasta el camping. Charla nocturna comentando las experiencias del día y a dormir, el domingo toca vuelta a casa.

De todos los festivales, conciertos y demás a los que he asistido, realmente este me ha parecido el que mejor organizado estaba, no hubo muchas diferencias entre el horario real y el del cartel, la organización festival/camping/traslados estuvo genial y allí dentro todo fue perfecto. El espacio me resultó pequeño, tampoco sé cuanta asistencia suele tener, aunque para las personas que nos congregamos allí estaba bien. Hubiese cambiado mucho la cosa si aquello se llena hasta la bandera…

Festival Territorios Sevilla 2015

A las alturas a las que nosotras íbamos a comprar el abono para el festival… salía más barato hacerte socia de la fundación y aprovechar la zona de socios y así lo hicimos. De fantásticas por la vida!

 

DIA 1. VIERNES

Parecíamos dos niñas pequeñas esperando el momento. Que llegó. El viernes recogí a mi amiga y nos plantamos en la zona del monasterio a buscar aparcamiento… allí, lejos, como para acordarnos después… confiamos en nuestra memoria…

Había mucha gente, por todos sitios, gente haciendo cola para entrar, gente haciendo cola para recoger la pulsera para poder entrar, gente haciendo botellona, gente perdida buscando el final de la cola preguntando a unos y a otros… yo había recogido mi bolsa y mi pulsera el día antes, pero mi amiga no, así que tuvimos que hacer cola. No nos preocupaba demasiado porque al llevar la pulsera negra entrábamos por otra puerta, que por cierto no sabíamos donde estaba. Nos toca, mi amiga se identifica y pregunta por qué puerta debemos entrar. Nos indican que a la derecha. En realidad no hubiese estado de más poner un par de cartelitos en la zona de las taquillas, pero tampoco era imprescindible.

Buscamos la puerta, damos con ella y nos identificamos con la pulsera, nos escanean y un chico nos acompaña a la zona por donde debemos entrar. Hay bastante vigilancia por allí.

Entramos en una zona vallada donde hay una barra, unos servicios portátiles, una grada y un montón de mesas con taburetes. Cotilleamos un poco y cambiamos nuestro dinero por dinero del festival. Primera cervecita.

Cuando ya estamos hechas a la zona salimos a la zona de los escenarios para situarnos. Hay dos escenarios, el primer grupo ya ha salido, tenemos que organizarnos, no conocemos a la mitad de los grupos.

Después de mirar y remirar el flyer con los horarios decidimos ir al escenario Cruzcampo a ver, es el que nos pilla más cerca.

El plan era ir a cada escenario cuando comenzara, ver que tal el grupo y quedarnos en el que más nos gustara. Teníamos claro en cuales queríamos estar según los que conocíamos y sabíamos que nos gustaban, pero no estaba de más ir al otro escenario y escuchar un poco, al menos para poder decir: yo escuché a … en territorios.

Entre la adaptación y organizarnos casi nos hemos perdido a los primeros, pero por lo que escuchamos tampoco nos importa mucho, así que nos vamos al escenario de la Cadena Ser a ver a Cocoa Tea… Reggae… suena bien… parece que al hombre le pasa algo con animar al personal, se vuelve y llama a un chico Irie Souljah… y ese si que anima. Entiendo que Cocoa habla en ingles, que no tiene ni idea de cómo animar a la peña y esta se viene abajo, sale Irie y empieza a animar al personal, la gente se viene arriba… así estuvimos todo el tiempo, bajón, ánimo, bajón, ánimo… nadie le dijo a ese hombre dos o tres frases en español para que las soltara, hubiera sido suficiente.

Cervecita. Vamos al escenario Cruzcampo. Tocan The Strypes, banda de jovencitos, suenan bastante bien. Nos quedamos un rato y con SFDK en su escenario desde hacía un rato, nos acercamos. Hip Hop, sevillanos, nos gustan, comparamos unos y otros y preferimos a SFDK, es la primera vez que les escuchamos, pero nos sentimos reivindicativas, así que nos quedamos. Hasta las once no empieza Macaco.

La verdad es que es una locura, los escenarios siempre están llenos, termina uno y empieza otro, con unos minutos de por medio, pero que no son muchos. Estás esperando que empiece uno y en cuanto empieza apenas 15 minutos después empieza otro en el otro escenario.

Al principio dudamos de lo adecuado de nuestro plan, pero aquello es muy grande, la gente no está agolpada es los escenarios, si quieres pasar a primera fila no cuesta mucho y de cualquier modo tampoco tenemos interés en estar en la primera fila.

Macaco va con retraso, así que nos acercamos a ver a Dorian. Estamos un ratito allí y cuando vemos que hay jaleo en el otro escenario nos acercamos. Muy educadamente vamos pidiendo paso para colocarnos lo más adelante posible y nos acomodamos en un hueco. Macaco va con muletas, pobre, pero no deja de dar saltos, de animar, de agacharse… nos reímos a carcajadas al comentar “ese tío tiene que estar drogado, verás tú después el pie”

Nos lo estamos pasando de miedo, dando vueltas por allí, escuchando música, riéndonos de nuestras tonterías… recuerdos para la posteridad.

Después de Macaco toca ver a Javy Union… DJ… no está mal, no pega mucho ese tipo de música de pronto… pero bien. Vamos a ver a The zombie kids que empiezan a la una… más electrónica, aunque estos mejor que Javy. Imaginamos que ya es lo que queda el resto de la noche.

Entre unos y otros vamos tomándonos un refrigerio. Tuvimos que cruzar todo el recinto para llegar hasta donde estaban los puestos de comida. Yo dejo la cerveza y me paso a los refrescos, no debo olvidar que he de conducir y seguro que hay controles. Mi amiga me dice aguafiestas, pero yo prefiero aguantar el chaparrón que una multa.

Pasamos de Julian Jeweil y nos vamos a ver a Afrojack… sin palabras. Desde las ocho de la tarde estamos allí de grupo en grupo, casi ninguno lleva espectáculo alguno, como mucho el nombre detrás y algo de luces, hay que contar con que es de día, pero echas de menos algo más que luces y humo. Y entonces llegamos a Afrojack… espectáculo de luz y sonido, ¡eso si que parece un concierto! Sin duda lo mejor de todo el primer día.

Cuando termina nos volvemos a la zona de socios, hay poca gente ya por allí, es tarde y somos unas cansinas. Nos acomodamos en dos butacas plegables de cruzcampo, a quienes agradecemos el gesto porque a las cuatro de la mañana resultan super cómodas. En el escenario Cruzcampo pincha Richie Hawtin… no nos gusta mucho, ese tipo de música ya nos suena a que están echando a los que no nos drogamos… con perdón de las personas que no se drogan y les gusta ese tipo de música.

Convenimos marcharnos. Llegamos sin problema al coche, conduje en dirección al puente del Alamillo y en la rotonda… la guardia civil.

Creo que en el control había tantos agentes como posibles coches había aparcados alrededor del festival. Bajo la ventanilla, saludo de rigor y me pregunta el señor agente que si sé por qué me ha parado, a lo que yo contesto: Evidentemente para hacerme la prueba del alcohol, es el sitio. El buen hombre se rie y afirma, yo supongo que al otro lado hay otro control. Sé que no voy a dar positivo, pero he de soplar, mi palabra no vale. Soplo hasta que pita el aparato y nos indica que podemos continuar, le doy las gracias y me voy. Justo a nuestro lado había un coche lleno de chicos y chicas en esa edad en la que ya no eres adolescente, pero tampoco adulto, la conductora había dado positivo.

Llegamos a casa cansadas, pero muy contentas, con ganas de que llegara el sábado para continuar.

 

 

DIA 2. SÁBADO

 

El sábado al llegar al festival ¡sorpresa! Nos encontramos a Bernardo, un chico que trabaja de vigilante y que conocimos en el festival del color. Nuestra entrada era por un pasillo diferente al del resto, así que dimos la vuelta y fuimos a saludarle.

En uno de los horarios habíamos señalado qué queríamos ver, las actuaciones imprescindibles, así que tomamos asiento en la zona de socios tras cambiar dinero por dinero festivalero y nos organizamos un poco mientras disfrutábamos de nuestra cruzcampo.

 

Comienza el sábado de festival con Juanito Makandé, no es nuestro estilo, pero le escuchamos un rato. Los alrededores del escenario están llenos de gente.

Nos acercamos al escenario de la Cadena Ser, tocan Dubioza Kolektiv, vete tú a saber de dónde son estos… música animada, banda animada… hay poca gente alrededor, pero la música es movidita y animan bastante, suficiente para que nos quedemos un rato por allí haciendo el indio.

Venga, vamos a ver a Mártires del compás, aunque no es que sean muy de mi agrado. No aguantamos mucho allí, un par de temas, la mitad deberían estar ya jubilados; dicen que el que tuvo, retuvo, pero… supongo que cada quien tiene su público y nosotras no estamos entre los de estas personas.

Nuevo desplazamiento, El Chojin. Hip Hop, Rap… tampoco es nuestro estilo, somos más de los siguientes Ilegales, pero vamos a ver al rapero. El muchacho es guapo y madrileño, así que al menos le entenderemos. Las letras son buenas, pero hay que salir pitando para llegar a Ilegales.

Se nota cuando un grupo u otro tiran de la gente, de pronto ves que se va quedando todo vacio, ya se está haciendo de noche, notas más frío.

Nos perdemos a Shotta y sus invitados por permanecer en el escenario de Ilegales. Así que nos quedamos por allí para escuchar a Calle 13.

Ratito Hip Hopero, no está mal. Al parecer tienen bastantes seguidores o es que Shotta no ha gustado mucho. Lástima no haberles escuchado un poco.

Cuando nos cansamos de rapear decidimos irnos a cenar antes de que comience Supersubmarina, también queremos verles.

Intentos de cantar las partes que nos sabemos, saltos, gritos… disfrutamos de Supersubmarina como de Ilegales.

Pasadas las 2.15 de la madrugada vamos corriendo al otro escenario a ver a The Ting Tings… son un chico y una chica… que están como un cencerro, son muy divertidos sobre el escenario y se escuchan bastante bien. Es una de las sorpresas del festival para nosotras.

A eso de las 3 volvemos a cambiar de escenario, nos damos cuenta de que comienza la parte electrónica del día, así que nos vamos a la zona de socios y nos buscamos unos asientos. Desde nuestra “Atalaya” vemos que hay poca gente ya por allí, como el día anterior.

Hay mucha gente que solo ha sacado entrada para un día por ver a un grupo concreto. Así que a ratos aquello está más lleno o más vacío.

Decidimos que el cansancio puede más que la electrónica, nos terminamos de gastar nuestro dinero de festival y nos vamos. No hay que olvidar que fuera nos espera la Guardia Civil. No importa, llevo toda la noche con refrescos y conduzco yo, así que… cero patatero en la maquinita y para casa.

Está bien acudir a un festival así, en realidad aunque cojas el abono de dos días con poco tiempo y te cueste 40 € no es caro. Son dos días, desde las ocho de la tarde, con música sin parar. ¿Te gusta el grupo? Al escenario a disfrutar ¿No te gusta? Pues te sientas en el suelo un ratito, charlas, haces un poco de vida social con gente que no conoces… Pero al final yo creo que es como todo, depende mucho de la compañía y de las ganas que tengas de pasarlo bien.

Con respecto a la organización… tengo la queja de siempre, los servicios portátiles, desde el festival del color no he crecido y tengo que hacer deporte de riesgo para miccionar sin problemas. Tampoco logré encontrar papeleras o contenedores donde tirar los vasos o restos de comida. Entiendo que papeleras… como que terminarán destrozadas, pero en ciertos puntos estratégicos colocar unos contenedores no hubiera estado de más, toda la vida mis padres dando caña con el civismo y van estos y se lo cargan en dos festivales, que te da hasta cosa tirarlo todo al suelo.

Habrá personas que critiquen la organización y todo lo criticable, pero yo no tengo quejas, había vigilancia por todos sitios, colas interminables en ventanillas de cambio y servicios como siempre, pero con buen rollo… no sé si se produjo algún altercado o no, nosotras no nos enteramos de nada, ni nuestro amigo nos comentó nada al despedirnos de él.

¿El año que viene? ¡Allí que vamos Territorios Sevilla!

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